El problema que siempre he tenido con los blogs, y probablemente siempre tendré, es el siguiente: nunca sé qué tipo de blog quiero tener. Con esto me refiero a que no puedo decidir entre subir cosas todos los días o disminuir la frecuencia de posteo y así mejorar el "contenido" evitando que mi integridad artística sea comprometida.
Entonces pasan los días sin que escriba algo debido a que no encuentro un tema lo suficientemente relevante para MI blog. Finalmente, al transcurrir dos semanas sin que abra el notepad, me doy cuenta que no soy un artista, no tengo integridad y aparentemente, tampoco soy original, ya que esto es un chiste de Seinfeld. Y lo que es peor, tampoco puedo comentar sobre algo que tenga "contenido" ya que YO no lo tengo. Pero para entonces ya es muy tarde para volver al estilo anterior de posts periódicos y abandono el blog.
Ese conflicto también está ocurriendo en esta oportunidad. Hasta hoy, claro está, que conocí la dorixina y no tuve otra alternativa que venir a escribir sobre ella.
Yo trabajo en un call center. A su vez, tengo una carie del tamaño del Gran Cañón en uno de mis muelas - honestamente, no sé qué es peor. Por la naturaleza de mi trabajo, tengo que estar en condiciones de hablar todos los días, por lo que nunca pude ir al dentista desde su aparición, ya que no podía tener algún tipo de impedimento en el habla que afectara mi desempeño laboral.
Es verdad, podría haber pedido un día en el trabajo para ir, pero no lo hice ya que de vez en cuando tengo ciertos momentos de estupidez que impiden que me de cuenta de algo evidente. En este caso, este momento de estupidez duró dos meses, en los que el pequeño agujero en una de mis muelas fue creciendo gradualmente hasta convertirse en el Evil Lord que es hoy en día, donde me atormenta segundo a segundo producto de un dolor intolerable. Hasta hoy, claro está, que conocí la dorixina.
Dorixina, oh, maravillosa pastilla que todo lo puedes y que has llegado a mí después de tanto tiempo para no separarnos nunca. Mágica pastilla capaz de librarme de todo dolor como una semilla del ermitaño y que, combinada con un poco de alcohol, hacés que todo sea más divertido. Bendita seas, oh, dorixina.